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Vamos a empezar desde un principio ¿Qué es realmente una escort? La respuesta más plausible es una chica de compañía a la que se remunera para que le acompañe a uno a eventos sociales, sea del tipo que sea. Para ser más claro: un cliente paga a una mujer para que acuda con él a reuniones, fiestas, cenas de negocios, y un largo etcétera. Dicha contratación puede incluir o no sexo. Normalmente las escorts son chicas de muy bien ver:

guapas, simpáticas, con curvas, largas piernas, pechos sugerentes y un sinfín de cosas que determinaríamos como un cuerpo 10. En la actualidad, las damas de compañía, además de ofrecerse como pareja del hombre, incluyen el sexo. Por esto hay que dejar muy claro que tipo de contrato estipulas, ya que al fin y al cabo, no deja de ser un contrato entre dos personas, mayores de edad, de mutuo acuerdo y consentimiento, y en plenas facultades mentales.

En otros apartados tratáremos mas a fondo esta temática.

Es totalmente absurdo sentirse avergonzado por contratar (o pensar contratar) los servicios sexuales de una escort. Tú eres un cliente que contrata un servicio y ella es una persona que está dispuesta a dártelo a cambio de cierta cifra de dinero. No hay nada más. Empezar a romperse la cabeza pensando si te has convertido en un putero o en una mala persona es totalmente absurdo. Vaya, es volver a los tiempos de la vieja televisión en blanco y negro. Lo que ocurre en la sociedad actual es que tenemos la manía de poner nombres a todo. Tú tranquilo. Sigues siendo el mismo de siempre, sin etiquetas, simplemente que eres un cliente que contrata (o está a punto) de contratar a un dama de compañía para disfrutar de un rato de sexo.

 

Si es la primera vez, es normal que las dudas te asalten desde un primer momento. ¿Cómo debo comportarme? ¿Qué debo hacer? ¿Qué debo decir? Muchas chicas escort poseen carreras universitarias y son chicas que te las podrías encontrar en la calle. No es ningún submundo como intentan hacernos creer. Por lo que nuestra sugerencia es que siempre las trates con amabilidad. Muchas de ellas son grandes conversadoras y unas mujeres muy inteligentes, por lo que no les gustan los hombres zafios, mal hablados o de cierto comportamiento no adecuado. Primero: se amable. Algo imprescindible si quieres recibir el respeto por parte de la profesional, ya que tienes de tener en cuenta que no son seres inanimados o muñecas. Son mujeres de carne y hueso.

En segundo lugar debes tener muy claras las ideas de lo que deseas, y te apetece, en todo momento. ¿Qué te gusta más? Tienes un gran abanico a tu disposición, coito anal, corrida en la boca (o en otro lugar del cuerpo) juguetes, beso negro, transformismo, sumisión y toda una larga lista de gustos sexuales. Claro que hay un punto muy importante que enmarcaremos como tercero: ¿Cómo te gustan las mujeres? Las hay con mucho pecho, rellenitas, aniñadas, de caderas anchas y toda una gama de color de pelo. Si te gustan de un país en concreto, no debes preocuparte. Hay escorts para todos los gustos. Llegados a este punto estamos seguros que te preguntaras ¿Qué diferencia hay entre una escort y una prostituta? Las prostitutas, la mayoría de las veces, las puedes encontrar en la calle (sentadas o de pie) llamando a sus clientes. Las escorts se encuentran, en su gran mayoría, en pisos particulares, muchos de ellos de lujo, así que nosotros nos inclinamos siempre por contratar a una escort o chica de compañía.

¿Te has decidido? Perfecto. ¿Y ahora qué hago? Hay que leer muy bien el anuncio, ya que la mayoría de las veces, ellas mismas te dan toda la información: talla de cuerpo, color de pelo, servicios que hacen o no hacen, si te reciben en pisos particulares. Vaya, que lo tienes todo a tu alcance, y en esa época impregnada de webs, aún más: la mayoría dejan sus fotografías (vestidas o desnudas) por lo que es imposible engañarte. En una palabra: lo que ves es lo que encontrarás, ya que no suelen utilizar fotoshop ni trucar la fotografía. No olvides que es un contrato y la escort desea que quedes plenamente satisfecho. Busca tranquilamente la chica que te gusta, sin ninguna clase de prisa. ¿Has encontrado tu chica? ¿Aún tienes preguntas? Perfecto. Levanta el teléfono y marca el número indicado. Está sonando el teléfono de la chica que has elegido y te has leído muy bien el anuncio. No preguntes por servicios que claramente ya sabes que hace o no hace. Has de ir directo a lo que a ti te interesa, esa duda que tienes y deseas solventarla. Por lo que la primera frase no ha de ser: “quiero información sobre…? Nada de eso. Cuando la chica elegida por ti conteste, una frase perfecta puede ser: “Hola, buenos días”. Soy (nombre real o ficticio). “He visto tu página y me estaba preguntando si…” y entonces lanzas tu pregunta. Has de ser breve, claro y conciso. Esto es imprescindible. Y sobre todo no alargarse más de lo debido, ni tratar de hacerse el gracioso o el ocurrente. No estás ligando con una chica que has encontrado en la calle y deseas llevarte a la cama. Estás formalizando un contrato, eso lo debes tener muy claro. Evidentemente, si en el anuncio no ha puesto el precio del servicio, puedes preguntarlo libremente. Por eso debes tener las ideas muy claras de lo que quieres, ya que ella no puede relatarte todos los servicios con su precio estipulado. Esto no es un restaurante. Ella debe sentirse cómoda (es imprescindible) y si eres educado y respetuoso, no tardará en encontrarse en dicho estado, además de que la relación sexual será mucho más placentera para ambos. En caso de buscar un servicio sexual específico, díselo sin tapujos. Nada de cortes o tartamudeos. Directo al grano. Con educación no se sentirá molesta, al contrario. Aconsejamos que siempre se llame por teléfono, nada de correo electrónico. Hay el hándicap que lo recibas al cabo de un par de horas. Ahora que, teléfono en mano, estas conversando con ella, es la hora preguntar por los pequeños detalles, esos flecos que nunca hay que dejar al azar. ¿Te gustaría que te recibiese con un tipo de lencería? Pregúntale si es posible. Normalmente tienes el sí sin ningún problema. ¿Eres un hombre casado y no quieres que se ponga ningún tipo de perfume? Se lo pides y, de esta forma, solucionas el problema que tu mujer huela un perfume distinto al de ella. Estas pequeñas cosas has de tenerlas en cuenta. Nos dejábamos una cosa en el tintero: no regatees. Si te gusta el precio que te da bien, o si no, también. Si empiezas con el regateo hay la posibilidad de hacerla sentir incómoda y que nuestro contrato (a punto de firmar) se vaya por el desagüe. No insistas en este tema. Si no te gusta el precio, le das las gracias, y continúas buscando. Normalmente la discreción está asegurada, pero si deseas hacer hincapié en este tema, puedes hacerlo sin ningún tipo de reparo. Ella te dirá que la discreción está asegurada, cosa que no dudamos. Aunque te la encuentres al día siguiente no te hará ni caso hasta que seáis presentados formalmente. A ella tampoco le interesan las indiscreciones, ya que las escorts suelen tener una vida privada totalmente a la que conoces. Ya has quedado con ella, te ha dado su dirección y un lugar de encuentro. Debes de llegar con puntualidad británica. Nada de retrasos ni excusas. En el momento que la veas pregúntate: ¿Es la chica de la foto? ¿Es de mi agrado? En caso contrario, que no sea la chica de la foto o no sea lo que esperabas, debes comunicarle de inmediato tu disconformidad y romper el contrato, es decir, marcharte. Eso sin dudarlo. Luego será demasiado tarde. Si estas conforme sigue adelante. El pago siempre es al principio, por lo que, antes de que ella te lo tenga que reclamar, ofréceselo tú de una forma caballerosa. Es muy importante darse una ducha. Nada de eso de “ya me he duchado antes de salir de casa”. Es importante que ambos os duchéis. A estas alturas de la vida huelga decir que hay que follar con preservativo. Olvídate de eso que “a mi me gusta a pelo”. Ella se negará en redondo. Así que cuando te hayas decidido a follar, te pones el preservativo. Nunca antes, con los roces y el manoseo se puede romper o dañar. Con esto hay que tener cuidado. Como ya hemos dicho anteriormente, a una escort hay que tratarla con respeto, así que nada de frases groseras o chulescas. Esto solo serviría para crispar el ambiente y, se trata de todo lo contrario: pasar un buen rato y relajarse. Si sigues todos los pasos de una forma escrupulosa, podemos asegurarte que todo irá bien. Si la chica te ha gustado y te has corrido a gusto, díselo. Se sentirá halagada y, si otro día decides repetir, se acordará de ti. Hasta le puedes pedir su teléfono personal. Algunas lo dan para los clientes conocidos, o simplemente por carecer de pareja. Las que tienen novio o marido dirán simplemente que el número personal es al que has llamado. No insistas mucho en el tema de los teléfonos.

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