Numeros (B-44)

Numeros

Número seis: cubrid vuestros ojos y desatad vuestras pasiones más ardientes.
Os he propuesto cinco juegos, pero seguro que se os ocurrirán mil y una formas más de jugar, sorprender y disfrutar de la excitación que puede provocar un antifaz.
¡Dejad volar la imaginación!
Eso sí, antes de empezar conviene hablarlo con calma y asegurarse de que ambos queréis participar.
Como en cualquier juego íntimo entre personas adultas, la confianza y el mutuo acuerdo son fundamentales.
También podéis establecer de antemano qué os apetece probar, qué preferís evitar y cómo indicar que deseáis hacer una pausa.
Tener claras estas cuestiones no resta espontaneidad; al contrario, permite dejarse llevar con mayor tranquilidad.
El atractivo del antifaz reside, en buena medida, en la incertidumbre.
Al no saber exactamente qué va a suceder, la atención se concentra en el resto de los sentidos: el sonido de unos pasos, una voz que se acerca, el roce de una mano o incluso un pequeño cambio de temperatura pueden percibirse de una forma distinta.
No es necesario preparar una escena complicada para aprovechar ese efecto.
A veces basta con escoger un lugar cómodo, reducir las distracciones y dedicar unos minutos a explorar las sensaciones sin prisa.
Podéis jugar con diferentes texturas utilizando objetos cotidianos que sean suaves y seguros.
Una tela, una pluma, una prenda ligera o la yema de los dedos ofrecen estímulos variados sin necesidad de recurrir a nada aparatoso.
La clave está en alternar, sorprender con delicadeza y observar cómo responde la otra persona.
Quien lleva el antifaz puede limitarse a disfrutar, pero también puede participar hablando, guiando o intentando adivinar qué está sintiendo.
La voz adquiere además un protagonismo especial.
Unas palabras dichas al oído, una pregunta inesperada o una indicación sencilla pueden aumentar la expectación.
También podéis convertirlo en un pequeño juego de adivinanzas: reconocer un aroma, identificar un sabor o descubrir con qué objeto se ha producido un roce.
Lo importante no es acertar, sino compartir la experiencia y divertirse con ella.
El ritmo merece tanta atención como las propias caricias.
Si todo ocurre demasiado deprisa, se pierde parte del misterio.
Las pausas, los silencios y la espera ayudan a crear expectación, siempre que la persona que tiene los ojos cubiertos se encuentre cómoda.
De vez en cuando conviene preguntarle cómo está o acordar una palabra sencilla que permita detener el juego inmediatamente.
La confianza no debe darse por supuesta, aunque exista mucha complicidad.
También es importante elegir bien el antifaz.
Debe cubrir los ojos sin apretar demasiado, permitir respirar con normalidad y resultar agradable sobre la piel.
Si utilizáis un pañuelo, comprobad que no se desplace ni quede excesivamente ajustado.
La persona que no puede ver debe permanecer en una postura estable, lejos de muebles, esquinas u objetos con los que pudiera tropezar.
La comodidad y la seguridad forman parte del juego y ayudan a que nadie tenga que estar pendiente de otra cosa.
Podéis intercambiar los papeles para descubrir cómo cambia la experiencia.
Guiar exige atención y cuidado; dejarse guiar implica confianza.
No todo el mundo disfruta de ambas posiciones de la misma manera, así que no hay obligación de repetir ni de llegar más lejos de lo que apetezca.
Cada pareja puede adaptar la propuesta a sus límites, su sentido del humor y su forma particular de entender la intimidad.
Incluso los imprevistos pueden formar parte de la diversión.
Una risa, una adivinanza disparatada o un movimiento poco coordinado no tienen por qué romper el ambiente.
La naturalidad suele resultar mucho más estimulante que intentar reproducir una escena perfecta.
Al terminar, quitar el antifaz despacio, comentar qué sensaciones han gustado más y escuchar a la otra persona puede servir para cerrar el juego de forma agradable.
Quizá descubráis una idea que queráis recuperar en otra ocasión o una variante nueva que no se os había ocurrido al principio.
Aquí termina nuestro artículo de hoy.
Mañana empezaremos otro completamente diferente.
Espero que haya sido de vuestro agrado.

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